El nevus displásico (nevus atípico, nevus melanoma-peligroso, nevus de Clark) es una neoplasia cutánea pigmentada benigna con un alto riesgo de transformación en un tumor maligno (melanoma). El nevus displásico (DN) puede aparecer a cualquier edad, pero cuanto mayor es la persona, mayor es la probabilidad. Los nevus displásicos pueden ser múltiples, lo que es especialmente típico en personas con nevus congénitos múltiples, así como tras una exposición excesiva de la piel con luz ultravioleta (artificial o solar). Con la misma probabilidad, pueden aparecer tanto en hombres como en mujeres.

Factores predisponentes

No existe una razón clara para la aparición de nevus displásicos. Sólo cabe hablar de factores predisponentes que, en mayor o menor grado, pueden aumentar el riesgo de neoplasias:

  • Factor genético (herencia): se ha descubierto que la aparición de nevos displásicos puede heredarse de forma autosómica dominante (síndrome de nevos displásicos). Sin embargo, ésta no es la única razón, ya que los nevus displásicos aparecen en personas sin asociaciones familiares;
  • Radiación ultravioleta: la radiación ultravioleta artificial o solar provoca una reproducción más rápida de las células nevoides (células del nevus), la producción de melanina (pigmento cuya acumulación se observa en el nevus) y también provoca una degeneración maligna;
  • Cambios hormonales: las fluctuaciones hormonales en el organismo (especialmente las hormonas sexuales, tiroideas y suprarrenales) pueden afectar a la aparición de nuevos nevus y al crecimiento de los ya existentes;
  • Las radiaciones ionizantes y las lesiones cutáneas también pueden provocar la aparición o el crecimiento de nevos displásicos.

Diagnóstico

El diagnóstico de los nevos displásicos se basa en un examen clínico, que incluye una exploración rutinaria de la formación y una dermatoscopia. Si se sospecha un crecimiento maligno, puede realizarse una biopsia.

Síntomas

En la inspección visual del nevus displásico se determina una mancha o un nódulo ligeramente elevado. La formación puede ser simétrica (oval, redonda, alargada) o de forma irregular. La superficie del nevus presenta una textura de piel ordinaria, un patrón de piel lisa (hasta una superficie brillante), pequeña tuberosidad o descamación.

Los límites del nevus displásico suelen ser difusos (borrosos), uniformes. Puede observarse rugosidad del borde, lo que se refiere a un signo desfavorable.

El color del nevus displásico es muy variable; puede haber formaciones de color marrón claro a marrón oscuro, casi negro. A menudo hay matices de rojo, rosa, azul. La distribución del pigmento suele ser heterogénea. Puede tratarse de una disminución gradual de la intensidad del color en la dirección desde el centro hacia la periferia, heterogeneidad del color en toda la zona, manchas (con zonas hasta la ausencia total de pigmento), presencia de varios colores o de sus matices (policromía).

Lo más frecuente es la ausencia de vello o un crecimiento único y escaso.

Las dimensiones del nevus displásico no suelen superar los 10-15 mm, aunque también pueden producirse formaciones de mayor tamaño (hasta varios centímetros). El crecimiento del nevus displásico suele ser lento. El crecimiento rápido es un signo desfavorable y puede significar la transformación del nevus en melanoma.

A la palpación del nevus displásico, no hay rasgos: la consistencia de la piel ordinaria. Las sensaciones subjetivas están ausentes, a veces hay prurito (sobre todo después del traumatismo de formación, exposición a la luz ultravioleta).

No existe una localización típica para los nevus displásicos; pueden localizarse en cualquier región anatómica.

Descripción dermatoscópica

Con la dermatoscopia del nevus displásico se visualizan los siguientes signos:

  • Alternancia de zonas claras y oscuras de la red pigmentaria;
  • Heterogeneidad de la red pigmentaria (red pigmentaria atípica);
  • Presencia de inclusiones irregulares de puntos y glóbulos sobre el fondo de la red pigmentaria;
  • Glóbulos de diversas formas, tamaños y colores;
  • Asimetría en el color, la estructura y la forma;
  • Bordes irregulares;
  • Resplandor radial periférico;
  • Policromía (3 colores);
  • Presencia de zonas de hipopigmentación y zonas sin estructura, estructuras de regresión.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial se realiza con neoplasias como:

  • Hiperpigmentación postinflamatoria;
  • Melanocitosis dérmica congénita;
  • Nevo pigmentado (simple o papilomatoso);
  • Hemangioma;
  • Nevus azul;
  • Nevus de Spitz;
  • Carcinoma basocelular pigmentado;
  • Melanoma.

Riesgos

El nevus displásico presenta un alto riesgo de transformación en melanoma, especialmente en un contexto de radiación ultravioleta activa (fotodaño) o traumatismo crónico. Signos de una posible malignidad: cambio de aspecto (crecimiento activo, cambio de bordes, pigmentación), aparición de sensaciones subjetivas.

Tácticas

A menudo es casi imposible distinguir visualmente un nevus displásico de un melanoma in situ (el estadio inicial, «cero», del melanoma), por lo que en la mayoría de los casos estas formaciones deben extirparse con un examen histológico obligatorio.

La observación dinámica sólo es posible si el nevus displásico durante mucho tiempo no muestra signos de actividad, y sólo después de ser examinado por un oncólogo. El especialista determina la posibilidad de un seguimiento dinámico posterior (los plazos se determinan individualmente, por lo general al menos 1 vez al mes) o se hacen indicaciones para la extirpación.

La extirpación también es necesaria si se produce un daño mecánico en el nevus, su irradiación activa con radiación ultravioleta o ionizante, si se observan cambios en el propio nevus o aparecen sensaciones antes ausentes – consulta a un oncólogo.

Es necesario eliminar aquellos nevus que están sometidos a un traumatismo constante y crónico con la ropa, las joyas o debido a las características del empleo profesional.

En el caso de la observación dinámica, es de gran valor la fotofijación de las neoplasias cutáneas, que posteriormente determinará incluso pequeños cambios en el aspecto del nevus.

Los pacientes con nevus displásicos en la piel requieren un examen oncológico en primavera y otoño (antes y después de la temporada de playa). También se recomienda realizar un mapeo de las neoplasias cutáneas, lo que simplifica enormemente la observación posterior, la búsqueda de nuevas formaciones o cambios en las existentes.

Tratamiento

Únicamente quirúrgico (clásico, con bisturí eléctrico o radial) con examen histológico obligatorio.

El tratamiento de los nevos displásicos con métodos destructivos (extirpación con láser o criodestrucción) está contraindicado.

Prevención

La prevención de la aparición de nevus displásicos y de su malignización consiste en una actitud suave y cuidadosa con la piel:

  • Limitación de la radiación ultravioleta (cama bronceadora, bronceado solar);
  • El uso de cremas protectoras durante los periodos de sol activo;
  • Exclusión de traumatismos cutáneos crónicos;
  • Limitación o exclusión de radiaciones ionizantes, riesgos laborales;
  • Cumplimiento de las medidas de seguridad cuando se trabaja con factores que dañan la piel;
  • Higiene personal y concienciación básica sobre los tumores cutáneos.


También requiere el examen periódico de todos los nevus, la consulta oportuna a un especialista en caso de cambios externos y la extirpación de las neoplasias potencialmente peligrosas.